Al llegar a casa, Alejandro recibió una llamada de César y fue directamente a su estudio para ocuparse de los asuntos pendientes.
—Señor Hernández, los asuntos de la fundación están prácticamente resueltos. Lo puede anunciar oficialmente en cualquier momento.
Alejandro respondió con voz muy baja y apagada, mostrando cierta fatiga. —Hmm. Gracias por tu arduo trabajo.
—Además, recuerdo que tenía planes de ir de vacaciones a Suiza con la señora Clara. Ya he preparado la villa allí, justo al pie de