—Sí, señor juez— Aarón no se desconcertó por ello, en cambio, se reorganizó y dirigió su mirada intrigante hacia Clara y Alejandro. Ambos tenían expresiones bastante serias y asintieron ligeramente.
Aarón apretó los labios y miró fijamente a Ema. —Señora Ema, usted afirma con insistencia que nunca ha matado a nadie. Le pregunto de nuevo, ¿es verdad lo que dice? Esta es su última oportunidad para decir la verdad.
Hugo escuchaba con desdén, mirando con desprecio a Aarón. ¿Cómo se atrevía a hacer u