Javier llegó apresurado, y su visita no era para cenar, sino para discutir asuntos algo más urgentes.
Aunque Víctor parecía despreocupado, era bastante atento. Al venir, compró golosinas que, a Clara e Inés, sus dos hermanas, les gustaban. Estuvo en una fila durante casi dos horas.
Pero no esperaba encontrar a Noa allí.
Si hubiera sabido, habría comprado un poco más. En realidad, parecía injusto tratar a unas de manera diferente a otras.
—¡Guau! ¿Estos bocadillos con forma de panda son nuevos aq