En el Hotel Ks.
En la oficina, la ocupadísima Clara abrió nuevamente el juego. Ella sostenía una motosierra y se convirtió en un carnicero aterrador persiguiendo a los supervivientes.
Sobre la mesa había cerveza y pollo frito. Eran las comidas favoritas para disfrutar mientras jugaba.
Ninguna comida francesa de alta cocina, ni la comida kaiseki, ni siquiera un banquete imperial chino, se comparaban con una barbacoa de verano, una fondue de invierno o pollo frito.
Clara recordó de repente que los