César dio un respiro profundo y dijo: —No me atrevería... Aunque el avión sea bueno, tengo miedo de que si me subo tenga suerte para regresar, pero no para sobrevivir.
—Bueno, Alejandro, César es leal contigo, nadie lo sabe mejor que nosotros. ¿Te vas a enfadar por solo un avión?
Clara pasó su largo dedo por la contundente línea de la mandíbula del hombre, su voz se volvió ligera y su tono final subió como una media luna, con un aire orgulloso de una reina: —Este año te regalaré uno para tu cump