—Además, lo que quiero es el reconocimiento de Simón.
Pol levantó ligeramente la barbilla, revelando una sonrisa de orgullo decidido. —Lo que más le importa a Leonardo es su posición como presidente. Si puedo derribarlo con mis propias manos, y pisotearlo cruelmente, eso sería la venganza más despiadada para él.
—Simón ya está empezando a disgustarse de Leonardo. ¡Ese día no tardará pronto en llegar! —se alegró sinceramente Héctor.
Pol cerró los ojos, sintiendo oleadas de dolor emocional como ma