Héctor preguntó con precaución: —Leonardo, ¿esa loca está dispuesta a cooperar contigo?
—Saldré personalmente, seguro que tendré éxito—respondió Pol con arrogancia.
—Felicidades de antemano por deshacerte de otro rival.
Héctor sonrió con gran cortesía. —Cuando Eduardo caiga y Leonardo esté a punto de fracasar, el viejo no tendrá a nadie más en quien confiar, solo podrá depender de ti. Toda la familia García será tuya.
—Esperemos que así sea.
Pol entrecerró los ojos, levantó la mano hacia el vast