Al ver que los agentes de la fiscalía se acercaban, Yago sintió que la catástrofe había ahora llegado completamente a él. Sorprendentemente, sus piernas se debilitaron, y en medio de la mirada de todos, se arrodilló impotente en el suelo.
En todas las plataformas de redes sociales y titulares de noticias, al unísono, apareció una nueva noticia: Yago fue arrestado.
Los periodistas más rápidos se dirigieron hacia Simón.
—¡Simón! ¿Cómo ves el arresto de tu yerno?
—¿Estabas al tanto de las acciones