¿Rodrigo, estás bien? - Gritó Clara en su interior mientras se reía forzadamente. —Rodrigo, hoy has contado bastantes chistes.
—No estoy bromeando, Irene, lo digo en serio —respondió Rodrigo, emocionado. Su mano grande y cálida intentó tomar el hombro de Clara, pero ella se apartó ágilmente y se apartó.
—Rodrigo, si no recuerdo mal, ya te he dicho todo lo que tenía que decirte hoy. ¿Tienes que hacer que mis palabras sean especialmente hirientes para que puedas entenderlas?
—Sé que me has rechaza