A Luciana no le gustaban los platos ácidos y picantes. Especialmente porque ese día iba a reunirse con sus amigos, ¿cómo iba a lidiar con ese fuerte olor?
Fabiola, una de las empleadas, parecía incómoda:
—La señora pidió que lo prepararan, pero...
Luciana bufó:
—¡Ella no es la señora de esta casa! Retírenlo, retírenlo.
Sus palabras hicieron que el semblante de Fernanda se ensombreciera levemente.
Antonia intervino rápidamente:
—Los alimentos marinados no son saludables, Daniela no lo sabe, ¿u