Sofía se pellizcó los dedos y tragó saliva muy nerviosa.
Al parecer ese día, Sebastián realmente estaba enojado.
Pero eso no importaba, ella encontraría rápidamente la manera de calmarlo.
—Sebastián, dime.
Sebastián: —Sofía, sería mejor que terminemos.
—¿Qué?
Sofía levantó la cabeza incrédula: —Sebastián, ¿qué estás diciendo?
—¿Estás enojada conmigo por publicar en Facebook sin tu permiso?
—Ya lo borré. Como lo dijiste, borré absolutamente todo.
—No lo hice a propósito, solo de veras estaba def