Daniela giró lentamente la cabeza, su mirada recorriendo a Martina y Antonia.
Una la odiaba hasta los huesos y, la otra la despreciaba con todo su ser. Discutir con ellas era en realidad inútil. ¿Por qué malgastar sus esfuerzos con ellas?
Una estaba ansiosa por casarse con la familia Romero, y la otra solo quería un nieto. Bien, que sus deseos se cumplan.
—Guardias, me están lastimando—dijo Daniela con una voz muy serena, apartando de inmediato la mirada.
Los dos guardias, al escucharla, aflojar