Daniela se dirigía hacia la habitación del hospital cuando escuchó que alguien la llamaba desde atrás.
Al voltear, vio que era precisamente Sofía.
Decidió seguir caminando, ignorando por completo a Sofía.
Sofía, al ver que Daniela la ignoraba, apretó los dientes con rabia y gritó: —¡Espera!
Aceleró el paso y logró meterse en el mismo ascensor que Daniela.
Dentro del ascensor, solo estaban ellas dos.
El rostro de Daniela mostraba una expresión de total desagrado.
Sofía, por otro lado, estaba bast