Muchas víctimas reconocieron a Catalina en la transmisión y empezaron a contar lo que habían sufrido a manos de ella.
A veces bastaba con que alguien la molestara por una pequeñez o recibiera un elogio que despertara sus celos para que ella le hiciera la vida imposible. El poder de la familia que la respaldaba les había impedido defenderse.
Pero ahora sabían que había llegado el momento de que pagara. Además de relatar lo ocurrido en los comentarios de la transmisión, publicaban testimonios con