En mi primera ocasión de invitar a Manuel, fue precisamente aquí, en este tipo de lugar. Sentía cierta incomodidad, pero no podría afrontar los costos de esos hoteles de lujo.
—Lo siento mucho por tenerte que invitar a comer en este lugar.
Miré a Manuel, sintiéndome incómodo, y me disculpé tímidamente.
—No te preocupes, creo que este lugar está bien. Cuando estaba en la universidad, solía salir a comer a puestos callejeros con mis compañeros de cuarto. Comer en esos lugares tiene su encanto.
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