Casi no dormí en toda la noche. Cuando me levanté a la mañana siguiente y vi las dos grandes ojeras en el espejo, suspiré con irritación.
Preparé un poco de desayuno, pero no tenía apetito. Comí algo al azar y me fui a la oficina.
Tal como Armando había dicho, planeaba quedarse en la empresa por seis meses. Al principio pensé que solo lo decía, pero resultó que realmente tenía la intención de establecerse aquí.
Miré hacia la oficina temporal del presidente a lo lejos y, al recordar lo que sucedi