Capítulo 8

—Así que él fue —empuño ambas manos—, ahora si me va a conocer y se enterara qué con mi familia no se mete—hablo entre dientes—. Ustedes tranquilas porque ni siquiera le daré el gusto al infeliz, por lo pronto Liz no saldrá y se mantendrá vigilada las veinticuatro siete—murmuro—. Por el momento ustedes deberían ir a descansar, y les agradezco de todo corazón

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