Capítulo 49: Tan pura... tan inocente...
El hombre que estaba literalmente a los pies de su pequeña bailarina, posó la mano en su pierna, sintiendo la suavidad de su piel. El incendio entre la unión de sus muslos se podía sentir, haciendo arder la sangre en las venas de Nader.
Los dos gimieron juntos en el mismo instante que Nader pegó los labios a la pierna de Aisha. Ella ahogó un gemido cuando su lengua comenzó a subir lentamente, derritiéndola por donde pasaba. La estaba saboreando, deleitándose con el camino que lo iba a llevar a