Capítulo 50: Eres muy valiente.
Las palabras de Aisha sonaron a broma, pues ni en sueños esa muchacha pequeña estaba hecha para recibir veintidós centímetros que alargaron su agujero con tanta maldad. Pues el semental que la penetró estaba sediento, ciego y sordo para cualquier cosa que no fuese entregarse al deseo de follarse a su mujer.
Un grito seco se escuchó cuando Nader metió su polla sin miramientos dentro de aquel agujero estrecho e inexplorado. Una fina línea de sangre deslizó por la cara interna del muslo de Aisha,