Capítulo 26: Llamada a la hada madrina.
La idea de mirar su protegida a los ojos, de acercarse a ella después de todo lo que deseó hacerle mientras la escuchaba bañarse, era bochornosa. Nader estaba avergonzado. Se consideraba un verdadero depravado por haber fantaseado con robarle la virginidad a Aisha. Lo peor era asumir que lo había gozado como nunca, y que durante la noche volvió a caer en la tentación de una segunda masturbación porque la primera no había sido suficiente.
Por ese motivo, a la mañana siguiente el ingeniero tomó u