Capítulo 25: Un océano de deseo...
Aisha tuvo que correr para seguir el ritmo de Nader, que no paró hasta que llegaron al hotel donde estarían hospedados en Montecarlo.
—¡Más despacio, por favor señor Khalil, más despacio! —suplicó Aisha casi sin aire. Nader iba a toda velocidad como si estuviera huyendo de alguien. —Si sigue así terminaré cayéndome, señor Khalil.
—¡A mí que soy tu protector me dices “señor”, pero con un hombre que conoces de unas horas ya lo estabas tratando con toda la confianza! —rugió Nader exasperado sin de