Sobrevolando aquella gigantesca estructura de metal, en medio de las aguas del Golfo Pérsico, Aisha asomó la cabeza por la ventana para verlo en todo su esplendor desde el helicóptero.
Nader cumplió con su palabra y no soltó su mano en ningún momento durante el corto viaje que hicieron hasta la plataforma petrolífera que sería la mayor del mundo.
-El mar es tan grande.-dijo Aisha maravillada acercándose al borde de una de las plantas principales de la plataforma cuando se quedó a solas con Nad