Por Zafiro
Desperté completamente perdida, no reconocía donde estaba, pero el inconfundible olor que me rodeaba era sin duda de mi lobo loco. Acabo de decir de mí, dios he enloquecido.
Bajo las piernas de la cama y me levanto lentamente para mi sorpresa no me siento tan mal como pensé, me coloqué una bata y en ese momento la puerta se abrió dejándome ver a el lobo bañado en sangre parecía no ser de él.
Su mirada era oscura y sin exagerar un escalofrió me tomo por sorpresa parecía estar completa