- No me mires así, no quiero que sientas lastima por mí. Si quieres ser mi amigo prométeme que nunca me tendrás lastima, solo se tú, listo. Y no me mientas por nada, como podrás darte cuenta las mentiras no me hacen nada bien –
Dije esto último señalándome completa.
- Soy un total desperdicio –
Le dije con una sonrisa sarcástica.
Él se acercó paso su mano por mi mejilla diciéndome.
- No te preocupes, no me das para nada lastima, jamás me la darás.
Solo no puedo creer que haya gente que hiciera