93. Culpable
Crimson había visto, y tratado, por supuesto, con muchos criminales.
La mayoría de ellos no se inmutaban al ser menospreciados. Eran lo que eran y punto. No intentaban esconderse tras un velo de excusas o justificaciones poco convincentes.
También estaban los falsos. Hombres y mujeres que juraban, lloraban, chantajeaban y gritaban a los cuatro vientos que eran inocentes. Ésos eran los que más odiaba el delegado. El otro grupo de criminales, al menos, no huía de las consecuencias de sus actos.