84. Conversación íntima
Joshua no era un bastardo.
No es que nadie se hubiera acercado a decírselo, pero su mente implacable todo el tiempo daba a entender que sí, que lo era.
Emanuele había sido su anfitrión durante algún tiempo. Estuvo a punto de quitarle la virginidad a la chica, y sólo se contuvo porque pensó en las consecuencias, en lo que podría acarrearle tanto a ella como a él.
Y ahora que la chica de piel bronceada y ojos brillantes salía con alguien, lo único que Joshua quería era asegurarse de que sus senti