72. Maternidad
"¿Emanuele?"
La voz de Amanda al teléfono suena de nuevo, más preocupada y angustiada. El grito de la chica es tan sentido que resulta imposible responder.
Con los dedos aún temblorosos por la rabia, la repulsión y el dolor de que le hayan tirado a la cara el estúpido papel de que su padre era un anónimo cualquiera, Emanuele consigue por fin respirar un poco.
Esta pesadilla tenía que terminar; nada podía durar mucho tiempo. Tenía que despertar, ¡y rápido! Pero cada vez le resultaba más difícil