Narra Alondra Ferreyra
Esa noche después de todos los problemas del día y del trauma de tener que ser fotografiada de mis heridas y de tener que poner la denuncia en contra de Petra, desperté en la cama de mi adorado David, quién estaba abrazándome, cuidando mi sueño desde que me había quedado dormida, creo que no ha habido nadie que se preocupara tanto por mí, antes.
–Alondra, mi amor has despertado ¿Cómo te sientes preciosa?
No le podía mentir, el dolor no se había ido, estaba empezando a se