Narra David De María
–Fue lo que yo le dije justamente, madre – Intervine yo – Voy por hielo para ponerle en los oídos a Alondra.
–Quédate con ella, yo se los traigo.
–Gracias madre.
Me senté con mi novia en la sala, la abracé y la llené de besos. Cuando mi madre me llevó el hielo y se lo puse en ambos lóbulos ella comenzó a sentir alivio, lo noté por la forma en que comenzó a cerrar sus ojos.
–Mi princesa, ¿Tienes sueñito?, ¿Quieres que vayamos a descansar un rato?
–Si mi amor, por favor – Res