Narra David De María
Pero eran uno de esos viajes que uno no podía postergar, ya lo habíamos planeado y pasado por muchas dificultades, para que al final no pudiéramos ir.
–No dé las cosas por sentado, profesor – Dije cabreado – Gracias, me llevaré mis trabajos y acepto lo que me ha propuesto, mañana mismo tendrá todo hecho y entonces, podré deshacerme de su materia y me podré ir a Madrid con mi chica.
Estaba lo que seguía de cabreado, pero yo no le podía dar un no rotundo al profesor, en éstos