Narra Alondra Ferreyra
Carmen, se notaba que seguía preocupada por mí, trataba de evitar el decirme algo o preguntarme algo, lo podía leer en sus ojos y finalmente lo hizo, pues no pudo contener más su inquietud, porque creo que era necesario para ella comprender muchas cosas.
–Alondra hija, sé que no te gusta hablar de tu familia, pero quiero saber algo – Me dijo Carmen – Por lo que veo, llevas mucho tiempo sintiéndote mal y se me hace mal de parte de tus padres que jamás te hayan atendido.
Yo