Narra David De María
No podía creer, como era posible, que Don Manuel, se pusiera del lado de Petra y no quisiera ayudarnos esto era el colmo. Estaba hasta la hostia de esa señora y al ver a mi madre tan cabreada, supe que estaba en las mismas condiciones de cabreo, que Alondra y que yo.
–Te estoy esperando, Manuelito – Mi madre lo miraba, sin apartar su vista de él – Por favor, danos una solución. No me parece que, no pienses hacer nada, ahora que sabes por mí también, lo que en realidad pasó,