Capitulo 146

Narra David De María

En ese momento, Alondra iba bajando las escaleras de la cabaña. Se veía despeinada, llorosa y cansada, lo que no era una buena combinación, pero eso ya no era de mi incumbencia, se acercó a mi madre para saludarla, como hacía todos los días.

–Buenos días Carmen – La abrazó Alondra.

–Buenos días Alondra, ¿Pudiste dormir algo? – Todavía se preocupaba por ella.

–No Carmen y lamento si tú tampoco has podido descansar por mi culpa – Hizo una pausa y me miró. – David, ¿Podemos h
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