Narra David De María
Pasamos unos días tranquilos en la cabaña, mientras se recuperaba mi hermosa Alondra, hasta que un día, estando haciendo las tareas del Tec, recibimos una visita. Nos venía a avisar mi madre, nosotros casi nunca abríamos la puerta de entrada, por obvias razones, si en algún momento llegase a venir de nuevo Petra.
–David, Alondra afuera está Lisa – Nos avisó mi madre – No sé si ustedes le han dicho que venga, si la puedan y la quieran recibir.
Era lo bueno que tenía mi madre