Narra Alondra Ferreyra
Al día siguiente, al despertar con unos buenos besos y caricias tiernas de parte de David, me sentí descolocada pues de momento, no recordaba que había pasado la noche en su casa. Al abrir bien mis ojos entonces lo pude ver y admirar bien. Él estaba guapísimo sentado de rodillas junto a la cama con una taza con café que olía delicioso, era increíble cómo el sólo verlo me ponía muy nerviosa.
Me dio la taza con el café y comencé a darle unos tragos pequeños al café para pod