Los días pasaron y las esperanzas de Aurora sobre el progreso de Sage se encontraron con cautela. Ella no tenía idea de qué estaba tramando, pero decidió ser paciente con él. No era alguien que actuara impulsivamente, pero el hecho de que no le contara nada era lo que más la inquietaba; aun así, eligió mantenerse calmada por el momento, ya que podía sentir la presión de la responsabilidad tirando de él con tanta fuerza. Sabía que en ese instante tenía que mantenerse firme y también construir su