Sage logró llegar a la terraza e indicó a sus hombres que se mantuvieran bastante atrás. Una vez en la terraza, se aseguró de que nadie pudiera verlo desde donde estaba. El Beta no dejaba de mirar hacia arriba en su dirección, pero Sage consiguió esconder su rostro y escuchó con atención la reunión que estaba teniendo lugar. El Alfa hablaba de algo que él no lograba captar del todo, pero se esforzó por prestar atención, ya que las damas con las que había subido escuchaban con total concentració