—Ni siquiera puedo enojarme. —Suspiró, tocando mi cabeza. —¿Qué haré contigo, Maya?
—Darme mucho cariño y atención. —Respondí con una pequeña sonrisa. —Pero es solo una sugerencia…
Ares se rió de nuevo, con más entusiasmo, y tomó mis brazos para soltar mi persistente abrazo. Luego volvió a besarme la frente.
—Ve a cambiarte de ropa.
Lo miré ansiosamente antes de moverme.
—¿Estarás aquí cuando vuelva?
—No si sigues actuando así.
Finalmente abrí mis piernas que aún lo sostenían y me levanté despu