Elizabeth se puso de pie inmediatamente. —Tienes que ir a un hospital. —Me dijo, sosteniéndome del brazo para ayudarme a ponerme de pie, pero no me bajé de la cama. —Maya, Ares me matará si no te llevo a un médico, así que por el amor de Dios… vamos.
La miré, afectada por la mención del nombre de Ares. Imaginar que estaría todo este tiempo sin saber lo que me había pasado hizo que mi corazón se estremeciera como nunca antes.
Aprovechando esa brecha, Elizabeth me tiró otra vez, todavía con cuida