—Te joderé la vida si vuelves a acercarte a Maya. —Amenazó Ares, su voz era más intensa y aterradora que la primera vez.
—Ares, quiero irme. —Lo aparté, evitando que el problema se hiciera más grande.
Ares lo miró en silencio un momento más y le dio a James dos palmadas débiles en la mejilla.
—Más te vale que no lo hagas. —Dejó avisado, y con otro tirón mío, me siguió lejos del guardia de seguridad.
En medio del aparcamiento, siguiendo hasta el coche que ni siquiera cerró, Ares me apretó la man