Esta vez, me quedé callada, porque honestamente no sé qué decir.
—Y no quiero vivir así, ángel… quiero sentirme capaz de hacer mi trabajo, quiero poder acostarme a dormir contigo y no tener que levantarme en medio de la madrugada para trabajar y quiero poder tener sexo contigo. Quiero tantas cosas, pero siento que no voy a tener nada de eso si no tomo una decisión.
—Entonces… ¿vas a dejar que te retiren de tu puesto?
—Tal vez… —Sonrió tristemente. —Hasta dejar de intentarlo es difícil ahora, po