—Todavía no lo hemos formalizado, pero sí. Nuestra relación no va a cambiar solo porque nombramos eso. Seguirás siendo mi chica siempre que te sientas cómoda con ello, y serás la Maya responsable cuando lo necesites. La única diferencia es que ahora conoces nuevos términos y ya sabes los cuidados que debes tener para no dejar que eso se convierta en un lío.
—¿Entonces ahora puedo ser oficialmente una bebé o un gatito cuando quiera?
—Sí, ángel. Y te amaré y cuidaré de ti sin importar lo que elij