—No es eso, es que… me quedé atrapada en el techo. Había una piedra sujetando la puerta porque no se abre desde el exterior, pero de repente la piedra ya no estaba y la puerta se cerró de golpe…
—¿En el techo?
—Sí… Terminé yendo para allá mientras esperaba a que me recogieras, pero pasó eso y me asusté mucho…
Dejé escapar un suspiro más aliviada.
—¿Recuerdas al empleado que tuvo un accidente? —Le pregunté, recibiendo pronto su respuesta positiva.— Si no me equivoco, Silvia dijo que él se cayó d