Sonrió con el labio atrapado entre sus dientes cuando se inclinó sobre mi cuerpo, besando mi mandíbula, después mi cuello y bajando por todo mi pecho y abdomen hasta llegar a la cintura de mis pantalones de chándal, quitándomelos sin mucha dificultad hasta dejarme desnudo y haciendo que todo mi cuerpo respondiera a su toque cuando tocó mi muslo con su boca, dejando un rastro de besos sencillos y cuidadosos, mientras una de sus manos tocó la cicatriz que quedó en mi pierna después del accidente.