GRAY
Dicen que si amas algo, debes dejarlo ir. Así que lo hice. La dejé libre y no creo que vuelva.
Todavía no me arrepiento.
Esas semanas que pasé con Falon fueron la primera vez que me sentí vivo, realmente vivo, en mucho tiempo. Durante los últimos cinco años, he estado adormecido, congelado en mi dolor, empujando hacia adelante ciegamente y negándome a dejar entrar a nadie ni a nada, negándome a sentir realmente nada. Me he volcado en mis deberes como Alfa y en el escuadrón de segurida