Mundo de ficçãoIniciar sessão—Aunque me temo, señor, que eso puede ser un problema.
Ese día no cabía de la dicha y desbordaba felicidad. Pasé más de veinte minutos en la ducha, casi el doble vistiéndome y, al llegar a mi despacho, hice algo que nunca había hecho o se me había ocurrido hacer: entré bailando luego de obsequiarle una rosa, que tomé de uno de los jarrones q







