Mundo ficciónIniciar sesiónNo pude dormir la noche anterior y hasta contemplé la idea de que Héctor tuviera dificultades para reunir a la junta, me llamara temprano y me dijera que la prueba se había pospuesto para después, y que ya mi rival no sería Teressa Bianchi, sino cualquier otra cocinera de una cocina corriente de la ciudad. A las seis de la mañana recibí el mensaje de Héctor.







