Mundo ficciónIniciar sesiónCuando la dueña del restaurante y una de las mejores chefs del mundo llegó a probar mi plato de camarones con piña y salsa soya, sentí que yo no era más que una mota de polvo en esa cocina, de cuya existencia nadie se había percatado y que, si no pasaba la prueba, me iría, al igual que los otros nueve aspirantes, sin siquiera haber hecho la más mínima huella en la memoria de cualquier de las persona







