Quince minutos antes del mediodía Caleb se encontraba descendiendo de su vehículo estacionado frente a la enorme torre, donde el primogénito de los Miller tenía las oficinas de su despacho jurídico, alguna vez había estado ahí, pero con fines distintos al que ahora lo aquejaba.
Saludó con un movimiento de cabeza al guardia que le abrió puerta de cristal, el mismo que estaba encargado de indicar a los visitantes los distintos pisos y oficinas ahí localizadas, el elegante ojiazul pasó directo a l