Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche avanzó sin que nadie supiera decir en qué momento exacto había comenzado a hacerlo.
No hubo relojes consultados ni teléfonos vibrando con alertas. El hospital simplemente fue perdiendo capas de ruido: primero las voces ajenas, luego los pasos apresurados, después incluso ese murmullo constante que nunca desaparece del todo en lugares donde







